El 20 de Mayo en nuestras instalaciones de Paseo Berlin 6 , ofreceremos un taller vivencial sobre disciplina Positiva. 

La Disciplina Positiva es una metodología basada en la teoría de Alfred Adler y Rudolf Dreikurs. El Dr. Adler en 1920 introdujo la idea de educar a los padres para la crianza de los hijos y abogó por un mejor trato a los niños basado en el respeto mutuo. En sus investigaciones descubrió que los niños que no tenían límites o eran sobreprotegidos tenían problemas  de comportamiento. Dreikurs y Adler se refieriron a este enfoque como crianza “democrática”.
En 1988, Jane Nelsen y Lynn Lott, adaptaron estos conocimientos a través de la serie de libros de Disciplina Positiva y empezaron a enseñar en clases experimentales, habilidades para padres y manejo en el salón de clase.
La Disciplina Positiva esta basada en los siguientes conceptos básicos (Adler, Dreikurs, Lott y Nelsen):
  • Igualdad social: todos merecemos un buen trato.
  • Interés social (sentido de comunidad).
  • El comportamiento de los niños tiene un propósito: ser importantes y tener un sentido de pertenencia y conexión.
  • Detrás del comportamiento hay una creencia (de percepciones e interpretaciones).
  • Un niño que se porta mal es un niño desmotivado.
  • Los niños se portan bien, si se sienten bien.
  • Amabilidad y firmeza al mismo tiempo.
  • Respeto mutuo.
  • No es punitiva(castigo) ni permisiva.
  • Se basa en la solución de problemas.
  • Importancia de enseñar habilidades de vida a largo plazo.
  • Tener el valor se ser imperfecto y no sentirme mal por ello

Es un taller vivencial para todo adulto que desee mejorar la relación con los demás y como afrontar cualquier conflicto. Son bienvenidos padres, familias, maestros, pedagogos…

De estos principios surgen todas las herramientas que podemos utilizar para afrontar los retos que como padres se nos plantean a diario, para enseñar a nuestros hijos habilidades de vida que le serán muy útiles el día de mañana:
Conectar antes que corregir.

Motivar vs Alabar.

Preguntar.

Supervisión.

Ofrecer opciones limitadas.

Ser firme y amble al mismo tiempo.

Utilizar las 4 erres de los errores.

Validar los sentimientos.

Actuar más y hablar menos.

Empoderar vs Rescatar.
Enfocarse en las soluciones en lugar de las consecuencias.

Involucrar a los niños.

Permitir que los niños experimenten las consecuencias naturales de sus decisiones.

Escuchar activamente.

Programar tiempos especiales con cada miembro de la familia.

Utilizar las reuniones de familia.

Llegar a acuerdos. Negociar.

Dar y recibir cumplidos/las gracias.

El tiempo fuera positivo.

Decidir que harás tú y no lo que vas a obligar a hacer al niño.
Y la lista sería infinita, ya que no existe una sola manera de hacer las cosas y cada familia puede encontrar, dentro de sí misma, las herramientas respetuosas que les resulten más útiles para su familia. La Disciplina Positiva no quiere llenar de conocimientos teóricos las cabezas de los papás o maestros, quiere “sacar de Dentro de los corazones” de cada familia su propio “método educativo”, siempre siguiendo los 6 principios básicos. ¿Te imaginas todas las cosas que puedes hacer para educar a tus hijos sin la necesidad de hacer las cosas exactamente igual a lo que te dicen? ¿Te imaginas educar a tus hijos sabiendo que no tienes que ser perfecto? Eso es Disciplina Positiva.

Uno de los puntos clave y que, para mi, diferencia a la Disciplina Positiva de cualquier otro método educativo es la importancia que se le da al auto-cuidado y al auto-respeto de las necesidades de los propios papás, mamás, educadores y cuidadores. Para poder educar a nuestros hijos primero debemos cuidarnos a nosotros mismos. A diario nos dejamos para lo último, olvidamos nuestras necesidades en pro de miles de obligaciones y tareas, y solemos acabar el día agotados. Nuestras emociones están a flor de piel y es sencillo explotar y educar desde nuestro estado de ánimo en lugar de hacer una pausa para reflexionar y actuar con toda nuestra sabiduría.

Con la Disciplina Positiva inevitablemente aprenderemos mucho sobre nosotros mismos, especialmente cual es nuestra forma de actuar ante situaciones de estrés y en nuestra rutina diaria. Conocerse a uno mismo es el primer paso para tomar conciencia de nuestra parte de responsabilidad en la contribución de los conflictos con nuestros hijos. La conducta de nuestros hijos tiene mucho que ver con nosotros mismos, más de lo que solemos darnos cuenta. A menudo nos quejamos de situaciones que nosotros mismos hemos creado con nuestra actitud. Así, al conocernos un poquito mejor entendemos porque en algunas ocasiones nuestros hijos (o cualquier persona) no reaccionan como nosotros queríamos. Así ajustamos expectativas y nos hacemos responsables de nuestra parte de contribución al problema.

Por último, tenemos como otra herramienta de la Disciplina Positiva las “consecuencias naturales y las consecuencia lógicas”. Vivimos en sociedad y nuestros actos tienen consecuencias, no podemos hacer “lo que nos dé la gana” e infligir las reglas o leyes. Eso es así, pero podemos establecer límites y permitir las consecuencias naturales con respeto y apoyo.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos qué en este mundo tienen consecuencias porque existen normas y límites. Ellos no lo saben y necesitan que se lo expliquemos con anticipación para que conozcan lo que puede ocurrir en caso de saltarnos ciertas normas. Y no se trata de sermonear, ni castigar “encubiertamente”, ni obligar, sino de explicar, confiar en el niño y de no sobre protegerle cuando decida “saltarse” una norma. Estaremos frente a un error que será una maravillosa oportunidad para enseñar una habilidad para la vida (por supuesto no estamos hablando aquí de situaciones que pongan en peligro la seguridad física del niño o de otras personas).

 

Fuente : http://www.educarparaelfuturo.com/como-educar-con-carino-y-firmeza/